Metformina: para qué sirve, cómo tomarla y sus efectos secundarios

La metformina lleva más de sesenta años en uso y sigue siendo el fármaco más recetado del mundo para la diabetes tipo 2. Es barata, segura y funciona. También es la que más pacientes abandonan por cuenta propia en el primer mes, casi siempre por un motivo evitable.
Cómo funciona
La metformina no obliga al páncreas a producir más insulina. Hace algo distinto y más elegante: mejora la sensibilidad a la insulina que ya tienes.
Actúa principalmente en el hígado, reduciendo la producción de glucosa. Entre comidas y durante la noche, tu hígado libera glucosa a la sangre; en la diabetes tipo 2 ese grifo está demasiado abierto. La metformina lo cierra parcialmente. Por eso su efecto más notorio es sobre la glucosa en ayunas.
De forma secundaria mejora la captación de glucosa por el músculo y modifica la microbiota intestinal, un mecanismo que se ha ido reconociendo como más relevante de lo que se pensaba.
Como no fuerza la secreción de insulina, por sí sola casi no causa hipoglucemia. Esa es una de sus grandes ventajas frente a otros fármacos.
Para qué se indica
Diabetes tipo 2. Sigue siendo el tratamiento inicial en la mayoría de casos, salvo contraindicación.
Prediabetes, en casos seleccionados: personas jóvenes, con IMC alto, con antecedente de diabetes gestacional, o cuando los cambios de estilo de vida no han sido suficientes. Importante: en los estudios de prevención, los cambios de hábitos superaron a la metformina. No es un sustituto de ellos.
Síndrome de ovario poliquístico. Cuando hay resistencia a la insulina asociada, mejora el perfil metabólico y en muchas mujeres ayuda a regularizar los ciclos. No es el tratamiento del SOP en todos los casos: depende de qué se busque tratar. Lo desarrollo en la guía sobre SOP.
Diabetes gestacional, en situaciones específicas y siempre con criterio obstétrico.
Lo que no es la metformina: un medicamento para bajar de peso. Puede producir una reducción modesta —habitualmente 2 a 3 kilos— pero ese no es su objetivo y no debería indicarse con esa expectativa. Para el tratamiento farmacológico de la obesidad existen otras opciones con indicación específica.
Los efectos secundarios, y cómo evitarlos
Molestias digestivas. Náuseas, diarrea, dolor abdominal, sabor metálico. Afectan a una parte importante de quienes la inician y son la razón número uno de abandono.
Casi siempre son evitables con tres medidas:
- Empezar con dosis baja y subir de forma gradual, cada una o dos semanas. Iniciar con dosis plena es la receta para que el paciente la suspenda.
- Tomarla siempre con comida, nunca con el estómago vacío.
- Usar la presentación de liberación prolongada (XR) si las molestias persisten. Tolera mucho mejor y se toma una vez al día.
Y algo que tranquiliza saber: en la mayoría de los casos las molestias ceden en dos a cuatro semanas conforme el intestino se adapta. Si el paciente sabe eso de antemano, aguanta. Si no lo sabe, abandona.
Déficit de vitamina B12. Este es el efecto que más se pasa por alto. El uso prolongado de metformina reduce la absorción de B12, y el déficit puede manifestarse como cansancio, hormigueos en manos y pies, o alteraciones de la memoria — síntomas que fácilmente se atribuyen a la propia diabetes o a la edad.
Debería medirse la B12 al menos una vez al año en cualquier persona con metformina de uso prolongado. Se corrige con suplementación y es completamente reversible si se detecta a tiempo. Si llevas años tomándola y nunca te la han pedido, pídela.
Acidosis láctica. Es el efecto grave del que todo el mundo ha oído hablar y que casi nadie va a experimentar: es extremadamente rara, y prácticamente solo ocurre cuando se usa en situaciones donde estaba contraindicada.
Cuándo NO se debe tomar
- Función renal muy deteriorada. Se ajusta la dosis según el filtrado glomerular y se suspende por debajo de cierto umbral. Por eso la creatinina se controla periódicamente.
- Insuficiencia hepática grave, insuficiencia cardíaca descompensada, insuficiencia respiratoria grave.
- Consumo elevado de alcohol.
- Situaciones agudas con riesgo de deshidratación: vómitos, diarrea intensa, fiebre alta, cirugía. En estos casos se suspende temporalmente.
- Antes de un estudio con contraste yodado (tomografía con contraste, angiografía). Se suspende y se reinicia después según indicación médica. Este punto se olvida con frecuencia: si te van a hacer un estudio con contraste, avisa que tomas metformina.
Preguntas que recibo cada semana
¿Se toma de por vida? Depende. En diabetes tipo 2 el tratamiento es a largo plazo, pero la dosis se ajusta y a veces se retira si hay una mejoría metabólica importante — por ejemplo tras una pérdida de peso sustancial. En prediabetes o SOP puede ser temporal.
¿Puedo tomarla junto con Ozempic o Mounjaro? Sí, la combinación es habitual y con frecuencia sinérgica: actúan por mecanismos distintos. Hay una consulta específica sobre esto en el consultorio virtual.
¿Puedo tomar alcohol? Con moderación y nunca en exceso. El consumo elevado aumenta el riesgo de acidosis láctica y de hipoglucemia.
¿Daña el riñón? No. Es una confusión muy extendida. La metformina no daña el riñón; lo que ocurre es que se elimina por vía renal, así que cuando el riñón ya está dañado por otra causa se acumula. Por eso se ajusta según función renal — pero la causa del daño renal en diabetes es la diabetes mal controlada, no el fármaco que la trata.
Veo la pastilla entera en las deposiciones. Con la presentación de liberación prolongada es normal y esperable: lo que se expulsa es la matriz vacía del comprimido. El medicamento ya se absorbió.
Si estás tomando metformina y las molestias digestivas te están haciendo pensar en dejarla, no la suspendas por tu cuenta: casi siempre hay un ajuste de dosis o un cambio de presentación que lo resuelve. Puedes consultarlo en una cita presencial o por videoconsulta.
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